I.- ¿Qué es una oposición?
En España, como es sabido, una «oposición» se refiere a un proceso de selección y competencia que permite acceder a un empleo público en la Administración del Estado, en las Administraciones de las Comunidades Autónomas, en los Ayuntamientos y otras entidades públicas.
Dentro de cada una de las anteriores Administraciones citadas, los funcionarios se dividen en “cuerpos” y “escalas”, por lo que cada “cuerpo” y “escala” tiene su propia oposición o sistema de selección.
Estos procesos, comúnmente basados en capacidades memorísticas, se llevan a cabo con el objetivo de garantizar que los funcionarios públicos sean seleccionados de manera objetiva y transparente, basándose en los principios de igualdad, mérito y capacidad.
Las oposiciones son convocadas por los diferentes organismos públicos y, en general, consisten en una serie de pruebas y exámenes a través de los cuales los aspirantes deben demostrar sus conocimientos y aptitudes para el puesto al que están optando. El temario de las oposiciones suele presentar una parte general, común para todos los opositores, como puede ser la Constitución Española y el Derecho Administrativo; y una parte específica, que estará relacionada con las funciones del puesto y las actividades que desempeñará el funcionario.
Los candidatos que superan todas las fases y obtienen una calificación suficiente son incluidos en una lista de aprobados, y aquellos que obtienen las mejores puntuaciones tienen mayores posibilidades de conseguir la plaza y comenzar a ser funcionarios de carrera. La adjudicación de estas plazas se realiza en función del número de plazas disponibles y la calificación obtenida.
Las oposiciones son valoradas positivamente por muchos ciudadanos debido a la estabilidad laboral y las garantías que ofrece el empleo público, así como a la igualdad de oportunidades que proporciona, ya que se basa en la meritocracia, permitiendo que los candidatos con mejores conocimientos y habilidades accedan a los puestos públicos.
II.- Tipos de oposiciones en España
Conocer los tipos de oposiciones que existen es fundamental para no equivocarse a la hora de elegir un cuerpo o escala determinada ya que, habrá que invertir tiempo en la preparación de los ejercicios e inversión económica en las academias especializadas y cada persona tendrá que elegir oposición en función de su vocación, tiempo del que dispone para poder dedicarse a la preparación, recursos y responsabilidades laborales y familiares.
Por administración territorial, como avanzábamos al inicio:
Oposiciones estatales: Son aquellas convocadas por la Administración central y se accederá a puestos en Ministerios, Organismos Autónomos y otros entes del Estado.
Oposiciones autonómicas: Las Comunidades Autónomas también convocan oposiciones para cubrir puestos en sus administraciones, hospitales o servicios educativos, entre otros.
Oposiciones municipales: Los ayuntamientos y entidades locales también llevan a cabo procesos de selección para empleos públicos a nivel local.
La diferencia entre opositar a cualquiera de las anteriores es la siguiente: Las oposiciones estatales se convocan cada año, con un número de plazas alto, por lo que el aspirante tiene más posibilidades de acceder, ahora bien, la competencia es muy alta.
Las oposiciones a entidades autonómicas tienen la particularidad de incluir la lengua oficial, si la hubiera, o temas que versen sobre los correspondientes Estatutos de Autonomía; suelen presentarse personas que viven ya en la Comunidad por lo que existe menos competencia y generalmente, presenta sueldos más elevados que los cuerpos del Estado.
Las oposiciones municipales tienen la característica de que no se ofertan plazas todos los años, y cuando se convocan el número es muy bajo, los sueldos también son elevados y se tiene un gran contacto con el ciudadano si se logran aprobar.
Por tipo de empleo a desempeñar también podemos hacer una clasificación, sin ánimo de ser exhaustivos:
Oposiciones a cuerpos y fuerzas de seguridad: Incluyen oposiciones para ser policía local, policía nacional, guardia civil o bomberos, entre las más destacables.
Oposiciones sanitarias: Su finalidad es trabajar en el sistema sanitario público, se pueden realizar oposiciones para enfermería, médicos, auxiliares de enfermería o celadores.
Oposiciones a docentes: Para ser maestro o profesor en la enseñanza pública, se requiere superar las oposiciones específicas para cada especialidad y nivel educativo.
Oposiciones administrativas: Engloba diversas categorías de empleos en la administración pública, como administrativos, auxiliares administrativos, técnicos administrativos, etc.
Oposiciones judiciales: Para acceder a la carrera judicial y fiscal, los aspirantes deben superar una serie de pruebas específicas con alta carga jurídica.
Oposiciones a funcionarios de prisiones: Dirigidas a trabajar en centros penitenciarios.
Oposiciones para la rama de ciencias: Igualmente, para aquellas personas que provengan de una rama científica también encontrarán oposiciones, como Técnico de Informático, Arquitecto o Ingeniero superior.
Elegir cualquiera de estas oposiciones está relacionado con la formación previa del aspirante y la vocación de servicio público de cada persona.
Otro aspecto a tener en cuenta y que nos permite realizar otra clasificación es el Grupo, que se trata de la categoría con la que se entra en cualquier administración:
Grupo A1: Se requiere título de Grado o Licenciado y se desarrollarán funciones superiores, lo que en una empresa privada serían funciones directivas. Suelen presentar varios ejercicios e incluir exposición oral del temario que, en este grupo está constituido por el número más alto de temas, entre 120 y 300 temas.
Grupo A2: Se requiere, igualmente, título de Grado o Licenciado y se desarrollarán funciones de nivel intermedio. Suelen presentar dos o tres ejercicios, no incluye exposición oral del temario y este presenta menos temas que en el Grupo A1, entre 25 y 80 temas.
Grupo C1: Se requiere el título de Bachillerato o equivalente y se desarrollarán funciones operativas. Suelen presentar uno o dos ejercicios, siendo estos normalmente un test y presenta menos temas que el grupo anterior, entre 10 y 25 temas.
Grupo C2: Se requiere el título de E.S.O. o equivalente y el número de temas es sensiblemente inferior, entre 6 y 12 temas.
Aquí hay que añadir que la carrera de funcionario permite avanzar por promoción interna, por tanto, accediendo por el Grupo C2, se puede terminar alcanzando un nivel superior a lo largo de la vida profesional.
III.- ¿Cuáles son las mejores oposiciones?
La respuesta a esta pregunta es muy compleja, ya que la persona que está pensando en opositar tendrá que valorar todos los elementos expuestos anteriormente en función de su única y particular situación personal.
Pongamos un ejemplo: si se acaban de finalizar los estudios, es más sencillo opositar porque ya se tiene el hábito y además, al tener menos edad, también se tienen menos responsabilidades, lo cual deja más tiempo para memorizar los temas. Aquí una persona joven podrá elegir en función de los estudios terminados, si quiere aprobar “rápido” presentándose a una oposición con poco temario o si prefiere dedicar unos años a las oposiciones y se presenta a un cuerpo superior del Grupo A1.
Otro ejemplo lo constituyen aquellas personas con responsabilidades familiares: el tiempo disponible para el estudio de la oposición suele ser menor, por lo que atendiendo a esta circunstancia, quizá puede resultarle más conveniente elegir una oposición del Grupo C2, con pocos temas y después, una vez conseguida una plaza, acceder por promoción interna a superiores, que siempre es más sencillo pues se tienen que superar menos ejercicios por este tipo de acceso, reservado a los ya funcionarios.
Finalmente, conviene ocuparse de la cuestión económica: preparar oposiciones cuesta dinero para conocer las técnicas que permitan superar la oposición y además el sueldo posterior no es igual; resulta evidente que los sueldos más elevados se reservan para los Grupos A1 y según vamos bajando en los grupos el salario es más bajo. Un C2 puede ganar alrededor de 1.100 euros brutos mensuales de entrada, mientras que un A1 ganará alrededor de 1.800 euros brutos de entrada, a estos ejemplos habría que añadirles el concepto de “productividad” o “destino” y discernir entre ayuntamientos, Comunidades o Estado, pero, por norma general, con estos datos se puede apreciar la diferencia.
Por último, no olvidemos la vocación, que es lo que más satisfacción personal dará al futuro empleado público.


